En los últimos años se ha gestado un cambio de percepción de la sociedad que se ha empezado a describir como un ente con capacidad creativa. Diferentes voces han contribuido a perfilar esta visión de la sociedad como un entorno inteligente, desde autores del pensamiento post-autonomista, que acuñaron el término de “las cuencas creativas de producción autónoma” a representantes de la inteligentcia más liberal que hablarán de “mas creativity” o de “clases creativas”. Paralelamente esta visión se ha reforzado gracias a fenómenos colaborativos como el software libre o la wikipedia. El sector empresarial no es ajeno a esta tendencia y ha empezado a comprender que la sociedad puede ser un excelente departamento de I+D. En los procesos colectivos surgen invenciones o ideas que llevadas al mercado suponen innovaciones que son fuente de cuantiosos réditos económicos. Para ello es necesario diseñar estrategias de acceso y captación de esta supuesta creatividad social. Las TIC pueden ser excelente aliado tanto de los procesos de creación colectiva, como de los organismos que pretenden captar y valorizar esta creatividad. Por esta razón se empezará a hablar del “crowdsourcing” y emergerán figuras como los “prosumidores”, consumidores que mejoran los productos a través de su consumo y que contribuyen a desarrollar ciertos productos sin necesidad de ser remunerados por ello. Ciertos autores consideran que esta tesitura pone en crisis a los creativos tradicionales al verse superados por esta nueva creatividad social. Esta, a su vez, puede contribuir a abrir espacios de antagonismo y de organización políticas, abriendo nuevas fronteras de organización social.

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