Si te parece empezar presentándote, a ti o a tu grupo

Vale, soy de una productora cultural llamada YP Producciones, estamos trabajando en BCN y nos dedicamos desde el 2003 a hacer trabajos de investigación, producción, reflexión y formación dentro del área de la cultura…desde que hemos empezado siempre nos ha interesado mucho el poder construir una suerte de economía política de la cultura y ver hasta qué punto las tramas que hay entre sujetos, dineros, ciudades, cultura están más o menos hilvanadas con la política… y cómo se atraviesan y cómo se va conformando ese espacio siempre desde una perspectiva ligeramente crítica

Últimamente se oye hablar mucho de cultura e innovación, que la economía española debería dedicarse más a la innovación…

Esto que esto de la innovación es muy curioso, lo hemos trabajado en la investigación de “innovación y cultura”; vemos que hay una línea de pensamiento bastante neoliberal que va de fondo y es que la idea de Innovación de Schumpeter está detrás de esto…Se veía que la economía va por ciclos que tendían a estancarse…un panadero hacía su pan sabiendo que tenía 7 clientes en su pueblo y al día siguiente hacía 7 panes, ese ciclo se estanca, ¿cómo se rompe? Introduciendo algo que lo rompa, a esto se lo llamaba innovación ¿cómo? Pues 7 barras y 1 cruasán, si ese cruasán se vende, hago 7 cruasanes, pues eso es una innovación, que además es rentable, y si compro una máquina que haga el trabajo de 2 jornaleros más barato, me quedo con la máquina, pues es una innovación tecnológica que hace que yo pueda ganar más dinero, vemos que la innovación es llevar al mercado un producto o una forma de trabajar o una forma de gestionar el tiempo de forma exitosa, que genera rendimientos…¿qué pasa cuando llega a la cultura? Poco a poco vamos viendo que el discurso de la innovación que es abrir nuevas vías económicas, nuevas formas de crecimiento, empieza a llegar al mundo de la cultura, introduciéndose de una manera totalmente acrítica y pasando a ser usado por las instituciones públicas que empiezan a exigir que “los proyectos sean innovadores” pero a nadie se le explica que es innovación

El concepto del que estamos hablando es el de la innovación schumpeteriana, introducir algo que genera más beneficio o estamos hablando de innovación en el sentido de novedad, que parece que son sinónimos, o estamos hablando de innovación en el sentido más profundo, en el sentido de cambio paradigmático…en este dilema estamos…vemos tres formas:

Por un lado, lo que denominamos “cultura de la innovación” es decir esos planes, planes-ciudad, planes-barrio que intentan aunar la economía y la cultura para poner la cultura al servicio de la economía, se habla de estimular la creatividad para generar innovación, esas cosas que tienen un proyecto de gobierno, de gobernanza de la ciudad, de la gente, de cómo tiene que comportarse de una forma más creativa; en Extremadura, para generar una sociedad más imaginativa, ¿con qué objetico? Generar crecimiento económico ¿a través de qué? De programas de innovación.

Por otro lado, vemos la innovación que significa novedad o transgresión en el mundo del arte, es un fuego fatuo, que nos interesa poquísimo “el arte más innovador, se ha cagado en su madre”.

Y por último, donde nos interesa más, que es cuando hablamos de innovación como contexto, buscar generar tramas que vehiculen el conocimiento, pensar que la cultura puede ser un espacio de producción de conocimiento…pensar que hay tramas y colectivos autoorganizados, capaces de generar cultura, y lo llamamos “innovación emergencia” porque el objetivo último no es más que fortalecer estos espacios culturales ya existentes, entonces ¿qué tipo de políticas públicas debe haber para esto? Pues políticas públicas de las que no hay, que premien lo que está pasando de abajo a arriba, que premien construir un contexto cultural fuerte más que un contexto cultural muy llamativo, que premien un dominio público rico y accesible y que la capacidad de la gente se enriquezca, esa vía de innovación es la que menos apoyos tiene en la administración pública

La palabra cultura es de las más complejas, más discutidas, la antropología…es un enfrentamiento visceral entre los que dicen que cultura lo es todo, la lengua, las experiencias, entre los que dicen que es la producción cultural, los que te digan que una identidad nacional…(pero nadie habla de la parte económica de esas culturas) El debate es quién debe encargarse de la cultura, quién debe financiarla, en los 80 empieza el debate, ¿qué es la cultura? Un derecho, de la tradición francesa, de la ilustración, como un bien que ennoblece y el Estado debe garantizar que existan espacios donde la gente pueda entrar en contacto con esa cultura; estoy haciendo una caricatura; y luego por el otro lado está quien dice que la cultura es un recurso, puede generar beneficios económicos, puede mejorar la vida de las personas, cohesionar la sociedad…qué hacen las administraciones? En cada país oscilará hacia un lado o hacia otro. El debate de la cultura como derecho, sobre todo en el Reino Unido, que conozco más, llevó a un problema muy bestia, mucha crítica de movimientos sociales. Desde la izquierda se empieza a cuestionar al Estado como garante de la cultura, una cultura de hombres blancos. Se hace muy evidente la crítica feminista a los museos y las críticas de los movimientos étnicos ¿qué cultura? Se empieza a fragmentar y a poner en crisis que el Estado pueda ser garante del acceso. Justamente tenemos un discurso neoliberal emergiendo de fondo que dice la democracia es el mercado, ¿Por qué no hacemos que en vez del Estado sean empresas las que proporcionen productos culturales y la gente votará con su bolsillo? Y esta es la democracia pura y de repente parece que la crítica de los movimientos sociales al Estado, teniendo en cuenta que hemos tenido Estado totalitarios que han utilizado la cultura…y parece que esto se alinea con los que dicen “vamos a cargarnos al Estado y más competencias a las industrias culturales” Esta discusión sigue… en el trabajo sobre “políticas de emprendizaje”, políticas que premian que los sujetos culturales sean empresas culturales, una tendencia que se está generalizando en el Estado Español, como en Andalucía, por ejemplo, el Proyecto Lunar que intenta que la gente, asociaciones, colectivos que estaban generando cultura pasen a ser empresas culturales…y esa idea de cultura va comiéndose lo que era la idea de la cultura como derecho

¿Y por qué quieren fomentar esas empresas culturales?

Una razón es que las industria creativas, es decir, además de las industrias culturales tradicionales como discográficas, cine, libros… las empresas de diseño, los artistas, los programadores, los DJs…trabajadores autónomos, freelances, todos los que estamos pululando en economías semi-formales, ahora por chanchullito, ahora te presto, ahora me doy de alta dos meses para facturar…Los Planes de Emprendizaje lo que están haciendo es sacar a mucha gente del paro, porque se hace autónoma, ante la incapacidad de generar empleo, el autoempleo es una solución que los Estados no ven con malos ojos. Otro lado, más de fondo, una empresarialización de la sociedad, de las personas, desde una lógica neoliberal, la forma-empresa como una gran estructura jerarquizada. El mundo de la cultura funciona mal económicamente pero funciona como empresas. También interesa en cuanto que generan muchas invenciones, todo este sector, los que estamos pululando, proporcionamos ideas, generamos contenidos, de los que la industria cultural tradicional puede beneficiarse muy bien, somos un departamento de I+D externalizado.

¿Governanza cultural?

Se pueden producir subjetividades desde la política pero también desde la comunicación. Desde la cultura se generan ciertos estados anímicos, ciertas formas de percepción, y la industria cultural sirve para eso. Caso paradigmático, BCN92, se ponen al servicio de la governanza de la ciudad todas las industrias de diseño y la imagenería, lo audiovisual para generar esta imagen de ciudadano feliz que quiere ser voluntario. Para eso hay muchas campañas de diseño, muchos ecos, no es una orden que viene desde arriba, ¡tenéis que estar contentos!, sino una serie de cuerpos que se van tocando, mensajes difusos que crean estados anímicos, ciertas predisposiciones… ahora, estamos entre las ciudades creativas, se trata de convencer a la ciudadanía para que sean más creativos, que somos una ciudad tolerante, multi-algo, sostenibles y ahí la cultura tiene un rol muy importante

¿No te parece que en Madrid parece que el modelo no es tan claro como en BCN, que no hay un entramado social tan fino, que no es tan permeable?

Madrid es como algo mal hecho, en BCN las instituciones han sido desde mediados de los 90 siempre super-porosas, fácilmente podías ver una gente de la escena independiente o alternativa trabajando un proyecto de video, haciendo una actividad, se generaban redes que facilitaban una difusión del conocimiento y además eso de captar la disidencia, que no sé si es un concepto que debamos seguir usando, yo no creo que sea neutralización pero sí hay un peaje a pagar. EN Madrid nos encontramos que no hay esa flexibilidad, aunque sí hay cambios, por ejemplo, si miras el Círculo de Bellas Artes hace 10 años y ahora, ahora hay gente que podría estar facilitando entrar nuevas líneas…pero bueno, aquí tenéis la cultura-Estado, el Prado, el reina Sofía y por otro lado, lo del Ayuntamiento, lo de la Com. Autónoma, que están a matar ¿hay un proyecto? Pues quizá no, ¿pero el Reina está siendo más poroso? Pues sí…El paseo del Arte es una obra de ingeniería de las antiguas, una gran arteria, lo ampliamos, todos los museos grandes y generamos un paseo del turismo cultural, es una forma de gobierno muy antiguo.

Quizá triBall es un ejemplo de gobierno más moderno, liquidar una zona lumpen a través de micro-empresas culturales que la revalorizan inmobiliariamente

Pues sí ,extraña de Madrid que sea tan poco flexible, aunque si Gallardón tuviera más poder seguramente sería de otra forma

Trabajadores culturales

Hicimos una investigación sobre emprendizaje, por un lado, una genealogía del término, cuándo se ponen en marcha los planes, quién lo está promoviendo y cómo se vive en el sector, a través de gente, trabajadores que están en esos planes, o colaboran…desde Promoción, la líneas son eliminar las ayudas a fondo perdido ya que hacen que los artistas sean vagos y dependientes y no se está estimulando la cultura como recurso, hay que conseguir que genere más beneficios, introducir los créditos como forma de financiación de la cultura, no subvenciones sino créditos, vemos el tema de crisis del asociacionismo, poner en crisis las asociaciones culturales, decir que son parásitos, que no gestionan bien y se están comiendo recursos, que debieran ser empresas culturales, que serían más efectivas.

Por otro lado, gente que se mete en estos planes porque estamos muy jodidos, los que trabajamos en cultura, con pocos recursos, trabajamos en situaciones de extrema precariedad, horarios flexibles, con sacrificios personales y emocionales muy altos, a veces, y una falta de continuidad económica, ¿qué pasa? Si empiezan a hablar de que el problema es que no eres profesional y que si te haces empresas, vas a trabajar en lo que te gusta, el problema es que no tienes herramientas de gestión del tiempo, de puestos…entonces hay gente que lo quiere probar y me parece obvio, estás en la precariedad más absoluta… se vive con mucha contradicción y en el texto se habla de esas contradicciones, ¿qué somos, empresarios o emprendedores? Se habla de los 2º, no de los 1º, la gente dice no, es que no, empresario no soy, pero emprendedor sí, me gusta ser autónomo. ¿Es por vocación o por necesidad? Hay mucho de “pues iba a hacienda y tenía miedo, nos dijeron que así podía facturar sin problemas y puedo seguir haciendo”. El tema responsabilidad versus cómo te gestionas a ti mismo, de autogestión, cómo llevas las pensiones, las tensiones, pagar los impuestos, la gente que has tenido que contratar para que te dieran el crédito. Y la gente empieza a padecerlo. La crisis de “creatividad versus gestión” de “yo lo que quería era dibujar o diseñar y joder, tengo que estar haciendo contabilidad, tengo que hacer papeles, tengo más trabajo de mandar e-mails”, y es un bloqueo para mucha gente, muchos no sabemos ¿IVA o IRPF? ¿era el 15 o el 16? Ese tipo de contradicciones hay muchísimas. El ser autónomo, la autonomía es quiero hacer mis proyectos pero desde que soy empresa tengo que hacer cosas que tengan cierta solvencia, la autonomía y la libertad entran en crisis cuando tienes una empresa que tiene que generar beneficios…

Son dinámicas muy basadas en la culpa, que desde ti mismo asumas esos riesgos pero no se plantea nunca…

Generas autoempleo, que haya actividad. Lo que no hay es nadie que haya puesto las herramientas para que eso sea sostenible. No hay un régimen de trabajador cultural no hay leyes de mecenazgo… la figura de autónomo no se adapta a las necesidades ni existe un régimen tributario que sea más flexible…y las iniciativas se ponen en marcha, un responsable decía que el problema llegará dentro de 3 años, porque las empresas que nacen no viven de ayudas del Estado pero sí de prestarle servicios al Estado, porque la transformación ha sido de recibir ayudas, a prestar servicios, hacen campañas, proyectos, festivales…servicios de páginas web, el Estado se ha culturizado. Necesita de toda la cultura para presentarse al mundo y gobernar de esta forma más laxa. Así, estas empresas empiezan a concurrir por los mismos curros, y cuando haya darwinismo empresarial, la competencia vendrá por bajada de precios, no compites con tu creatividad, va a ser cuánto vale estoy cuándo vale esto. Estamos empezando a ver cómo estos planes han hecho que la gente invierta capital económico, capital tiempo, capital emocional en proyectos de escasa sostenibilidad, porque el mercado no crece al ritmo que crecen las iniciativas micro-empresariales.

Cuencas creativas

Innovación emergente, cuencas creativas…tenemos una políticas culturales muy mal pensadas. El Estado piensa en instituciones, en que le falta a una ciudad y lo intenta proporcionar, ahora faltan teatros, ahora faltan museos, pero falta el mirar qué está pasando y cómo se puede ayudar a que eso siga pasando, localizar estos espacios de producción, donde ya están pasando cosas, la gente ya está organizada, en lugares que con más recursos se podría generar algo más y tener repercusiones dentro del tejido de la ciudad, porque ya están en la ciudad, ya están en contacto con agentes sociales. No es como: abro un museo y tengo que invitar a colectivos que hagan mapeados; es lo contrario, de cómo pensar esto sin que sea una explotación de estos recursos, de estas cuencas, lo otro es ir chupando sin devolver, nos interesa pensar qué política pública favorecía eso, hemos visto “los puntos de cultura” en Brasil, que da ordenadores con software libre, para que puedan estar comunicados. Respeto que estés y te ayudo dentro de lo posible, siempre que funciones en software libre y con licencias libres. Ésta me parece una buena idea. En el Estado es lo contrario, tú eres una asociación, te voy a ayudar a ser empresa para que ganes más dinero, a costa de privatizar tu conocimiento, tu capital y de sustraer de la cuenca en que lo has producido, los conocimientos y lo que has producido, lo conviertes en un festival .

Como Tabacalera, gente del barrio quería hacer cosas y sin embargo se desestima y se fomentan proyectos externos, todo con aquello de la “participación” .

Esta idea de participación de los museos que no es más que aumentar el número de visitas con niños y ancianos. Innovación emergente sería eso, formas de promover la autoorganización, de producir conocimiento, y hacer lo posible para que ese conocimiento permanezca en los tejidos naturales donde se han creado, en las cuencas que los han generado. Eso sería bueno.

El otro lado es el tema de la creatividad social,

Las empresas dentro de esta línea, ven que la sociedad es creativa y que hay mucha gente que se autoorganiza y lo hacen mejor que sus departamentos de I+D y eso es bueno para las empresas, bueno para la sociedad pero puedo ser malo en cuanto que se capture. Los protocolos de la OCDE es escuchar más a la sociedad para mejorar la innovación y los Estados buscan formas de escuchar, empiezan a captar estas formas de creatividad social, las ideas que surgen y las convertimos en productos, las llevas al mercado y lo comercializas, por ejemplo, un grupo de programadores, coges lo que haces y lo distribuyes y ganas dinero, nos encontramos que la innovación social se usa para hablar de estos procesos…

Pone en crisis a los creativos tradicionales, no necesito contratar un fotógrafo porque me meto en Google y tengo todas las fotos que quiera. Google es una fuente de acceso a la creatividad social; luego formas más estructuradas, laboratorios que ponen problemas matemáticos no resueltos o de química en webs para que la gente los solucione y la gente participa… son procesos de toda la vida, quedamos y tomamos unas cañas y tenemos ideas que no hubiéramos tenido solos, y ahora hay herramientas para que eso sea más fácil o desde distintos lugares del mundo o…Todos vemos que creamos, la cosa es cómo hacemos para que esos conocimientos vuelvan. Nosotros llamamos a esto innovación emergete para intentar pensar cómo generar canales para que ese conocimiento vuelva, estamos hablando de dominios públicos, de formas de propiedad intelectual, de instituciones de lo común, que permanezcan abiertas a la gente pero que también devuelvan lo que está generando la gente. También se le puede dar la vuelta, todo se puede privatizar fácilmente, una persona puede capitalizar el conocimiento de mucha gente y canjearlo o venderlo. Todo esto lo tenemos que resolver nosotras porque desde arriba no se va a resolver. Al ciclo económico le interesa es cultura es un recurso, vamos a usarlo como tal…

Ser conscientes de que somos productores, de que generamos riqueza, pero que no queremos capitalizarla implica que alguien lo está haciendo, a veces, en detrimento de nosotros mismos, porque nos quitan las herramientas, las cosas que podrían ser nuestro medio de subsistencia. Estamos en un sector que ya de por sí es precario, por muchas razones y hemos visto que el camino de profesionalización-empresarialización tiene sus problemas y consecuencias. Por tanto tenemos que buscar cuáles son las formas de organización que pueden permitirnos capturar los flujos que generamos, tenemos que ver cuál es la dimensión política del conocimiento que generamos, tenemos que ser capaces de generar retornos económicos también, entender que esto es una esfera laboral de algún tipo y eso pasa por reinventar la forma de empresa cultural, por pensar qué es la economía, y qué es valor, por repensar muchas cosas y creo que ahí es lo que es una asignatura pendiente, que tenemos que solucionar. Todas sabemos que no queremos entrar en cierta economía de la cultura, pero sabemos que estamos ya, nuestro estar aquí gestionando, enviando, estamos haciendo una economía de la cultura y si no queremos que sea esa de la propiedad intelectual que vende copias limitadas, tenemos que ver como queremos que sea nuestro entorno, cuál nuestro umbral de sostenibilidad, y construir una decisión colectiva. Si no, hay más de lo mismo, si haces una cosa y otro la chupa y tal, casos muy obvios: un chaval que hacía videos en internet, una empresa de publicidad ha copiado exactamente ese vídeo, esa gente se ha quedado sin lo que tenía, porque ya no tienen nada que ofrecer ¿qué haces? Pones derechos de autor, litigas, ¿tampoco, no? ¿Y cómo afecta a la ciudad? Como afectas a la ciudad tú también, en todo eso estamos bastante pez…

Había una forma-empresa y una forma de economía, la fordista, de empresas muy grandes y estructuradas, planes de Estado-empresa, horarios limitados, salarios, sindicatos y eso empezó a desmigajarse, empezaron a emerger otro tipo de empresas, la gente no quería trabajar en eso, una crisis y una denuncia, un éxodo de las fábricas, y mucha gente que quiere creatividad, autonomía en el trabajo…curiosamente esos últimos ingredientes son bastante más cercanos a lo que hay en los artistas, más flexibles, las empresas que se reciclan incorporan esa crítica y la centralizan, vemos que además de pasar de una producción material a inmaterial, de tangibles a intangibles, una economía de la información, hay formas de trabajo cada vez más creativas. Puedes llevar el comic al trabajo y estar leyendo entre horas, cada vez más futbolines… parece que nosotros somos como la epítome de eso, mi trabajo flexible, sí, ultra-flexible, autonomía, sí, la que quiero, ¿a qué precios? Trabajamos más horas que las 8 horas de nuestros padres y nuestros abuelo, bastantes más, tenemos una carga de responsabilidad, condiciones… hemos pulverizado todas las ganancias sindicales, lo hemos pulverizado. No tenemos un sistema de protección, de seguridad, no vamos a exigir las horas extras a nadie, en muchos casos, tu enfermedad la pagas tú. Si no trabajas, no cobras, no todo el mundo vive con un colchón por si pasa algo y puedo aguantar un año sin trabajar. Casi todas vivimos con lo justito, la precariedad seguramente es eso, una precariedad buscada, preguntas ¿volverías a un trabajo de 8 horas? Y no; ¿te gustaría ser funcionario? No. ¿te gusta tu trabajo? La parte creativa, levantarme cuando quiero ¿Te levantas cuando quieres? No siempre, siempre no.

Es de lo que se aprovecha un sistema basado en esa creación social

Lo que más me gusta es tener mis propios horarios, ¿cuáles? Todo el día, ese es mi horarios pero… esas contradicciones que llevamos dentro, es de sentarnos todas juntas un día y hablarlas bien, porque algunas sí que acaban como un perfil más, son enfermedades casi, lo del stress es muy bestia, muy bestia, las ansiedades, las responsabilidades llevan a estas cosas, y cuando uno sabe que depende de sí mismo…y hacemos que suban los precios de las viviendas pero no podemos acceder a ellas, estamos metidos en ese tipo de ciclos. No hay convenio colectivo no hay nada, la gente de un sector no se junta con otro, los del circo no-sé-qué, y los que somos más afines también hay pocos ejemplos de solidaridad, de redes de afinidades que funcionen.